Si ayer hablábamos del Bugatti Veyron, esa maravilla de 1001 CV y una velocidad máxima probada de 407,8 km/h, para mostrar sus virtudes en una carrera contra un M3, hoy nos toca comentar otro de los factores determinantes en el mundo del automovilismo: el conductor.
Sí amigos, por mucho que haya avanzado la ciencia todavía es necesario que alguien pilote estas maravillas de la ingeniería, y si está más capacitado que el protagonista del siguiente vídeo, cuanto mejor:
Sin comentarios, duele sólo de verlo. Como bien dice el amigo que me ha pasado el vídeo, este tío es un auténtico muñones
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